Tras
abandonar la clase y obtener mi horario vuelvo a casa a paso
tranquilo, sin poder evitarlo mis pensamientos pertenecen a Evan,
algo en él me resulta conocido pero no sé qué. Cuando llego a casa
Thomas todavía no ha llegado así que me tumbo en mi cama y pongo
música a todo volumen. Mis dedos buscan con desespero el colgante
que guardé en la mochila así que lo saco y me vuelvo a poner,
comienzo a mirarlo detalladamente. Es parecido a una moneda de plata
pero muy antigua por una cara tiene una mujer y por la otra un
caballero con una
espada en la mano. El ruido de la puerta me saca de
mi inspección y hace que me ponga en pie. Salgo de mi habitación y
bajo las escaleras en busca de mi amigo de la infancia.
espada en la mano. El ruido de la puerta me saca de
mi inspección y hace que me ponga en pie. Salgo de mi habitación y
bajo las escaleras en busca de mi amigo de la infancia.